Virginia Hall: La espía coja tormento de los nazis

Virginia Hall

Biografía de Virigina Hall

Durante la segunda guerra mundial pocas mujeres destacaron tanto como lo hizo Virginia Hall. Tenía una pata de palo a la que llamaba con cariño Cuthbert. Con ella escalo montañas empinadas, organizó increíbles fugas e incluso fue capaz de arruinar muchos planes de los nazis.

Hasta la fecha se le conoce como la espía más peligrosa de los aliados. Hay expertos que llegan a asegurar que era un verdadero tormento para las fuerzas enemigas. Suena muy interesante su historia ¿No? ¿Qué tal si la analizamos más a fondo?

¿Quién fue Virginia Hall?

Virginia Hall fue una mujer nacida en el seno de una familia con mucho dinero. Su vida comenzó un poco antes de la primera guerra mundial, específicamente en abril de 1906 en Baltimore, Maryland.

Sus primeros años de vida fueron muy tranquilos, era una niña muy extrovertida y aventurera. Cuando tenía 19 años, hablaba perfectamente alemán y francés. Desde siempre tuvo un sentido de la aventura muy acentuado… Esto fue gracias a un viaje que realizó con su padre Lee Hall.

Virginia Hall Comenzó sus estudios en Columbia y los terminó en Europa. Se conoce que durante ese período viajo a Alemania, Francia, Austria y algunos países europeos.

Después de graduarse, Virginia ya hablaba unos 5 idiomas de manera fluida, así que decidió iniciar una carrera en diplomacia norteamericana.

Una prestigiosa carrera truncada por un terrible accidente

En 1931, Virginia Hall era muy activa y estaba entusiasmada con su carrera. De hecho, comenzó como diplomática en Varsovia, como secretaria de la Embajada de Estados Unidos.

Esto le permitió visitar lugares como Tallin, Izmir, y Viena. Sin embargo, los jefes de Virginia no estaban contentos con el hecho de que una mujer procurara una carrera en el Departamento de los Estados Unidos.

Lamentablemente, su vida dio un giro inesperado… Un accidente le cambió completamente el rumbo a sus sueños. Durante su estancia en Izmir, accidentalmente mientras cazaba se disparó un pie. Aunque la herida no fue de gravedad, el hecho de que tardara tanto en recibir atención médica llevó a que se gangrenara y tuvieran que amputar el miembro.

Además, en esa época había una prohibición de empleo para aquellas personas que tuvieran un miembro amputado. Cualquier otra persona se hubiese rendido bajo estas terribles circunstancias. Pero para Virginia esto no fue más que un punto y coma.

Heroína en tiempos de Guerra

Esta mujer es un digno ejemplo del coraje y la perseverancia. Estaba dispuesta a hacer todo lo posible por contribuir con la nación. Eso ocasionó que en 1939 se uniera al servicio de ambulancias francés, pero esto solo sería uno de los miles de hitos que esta mujer lograría.

París cae a manos del ejército alemán, así que Virginia Hall comienza su travesía, huye en una bicicleta junto a su amiga rumbo a Londres. A pesar del largo y escabroso camino ella insiste en no quedarse atrás y ser parte de esta trascendental huida.

Este acto la catapultó de inmediato a la capital del Reino Unido, donde se encargaba de decodificar mensajes secretos para la embajada de los Estados Unidos. Aquí es donde comienza la verdadera aventura de esta Valerosa mujer.

Espía Sirviendo a su Majestad 

Inesperadamente, Vera Atkins, una reclutadora de espías de la inteligencia británica, logro captar a Virginia con la finalidad de convertirla en agente de la resistencia francesa.

El nombre clave que se le dio fue “Germaine” y fue transferida a Francia con la finalidad de recopilar toda la información posible sobre la ocupación y también con la idea de armar la resistencia francesa.

Su actividad como espía fue muy exitosa. De hecho, en otoño de ese mismo año sus esfuerzos ya tenían frutos. Logró establecer la red de resistencia entre la ciudadanía francesa. El nombre que se le dio a esta fue “Heckler” la cuál fue un rotundo éxito.

Virginia Hall ayudó a escapar a una gran cantidad de pilotos británicos que habían sido sometidos por los enemigos. Ayudó a conseguir información secreta muy importante e introdujo agentes secretos en Francia.

Obviamente, sus actividades hicieron que la “GESTAPO” se diera cuenta de que había una resistencia francesa, la cual le estaba ocasionando terribles problemas. Para ese entonces, Virginia comenzó a ser reconocida por sus enemigos como la Dama Coja.

Obsesión por su captura

Klaus Barbie era un sádico de la SS en Alemania. La frustración lo llevó a obsesionarse por atrapar a toda costa a la Dama Coja. Muchos intentos fracasados lo llevaron a borde de la desesperación.

Y en 1942 estuvo a unos pasos de conseguir atrapar a la Dama Coja. Pero la astucia de esta mujer le hizo imposible este cometido.

Por suerte para ella, logró huir a España cruzando a pie la frontera. Esta acción hizo que la detuvieran por cruzar de forma ilegal. El caso es que la encarcelaron por un período de 6 largos meses. El cautiverio duró hasta que uno de sus compañeros pudo informar de la situación a un funcionario de Estados Unidos que estaba en Barcelona.

Continúan sus actividades

Virginia Hall nunca se dio por vencida. De hecho, al poco tiempo de salir de prisión la formaron como operadora de radio. Su misión era coordinar la resistencia y al mismo tiempo informar sobre cada uno de los movimientos de las tropas de los nazis.

Su ingenio la llevó a engañar completamente la GESTAPO. Además, consiguió información delicada de los nazis la cual fue crucial para el día “D”. Su condición no le permitía participar directamente en la guerra. Sin embargo, el batallón que dirigió fue uno de los apoyos más importantes en la operación Anvil.

Fallece la Dama Coja

Después de la segunda guerra mundial, sus acciones hicieron que el gobierno de Francia le otorgara el Croix de Guerre avec Palme, una condecoración militar.

Asimismo, El gobierno británico vio oportuno convertirla en miembro de la Orden del Imperio Británico.

Y, por si fuera poco, el gobierno estadounidense le hizo entrega de la Cruz del Servicio Distinguido.

Virginia Hall

Luego trabajó en la CIA hasta la edad de 60 años.

Tiempo después, cuando tenía 98 años, moría en julio de 1982 en su Maryland natal.

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